23 largas horas de autobús y llegue a Vientiane (las ganas que tenia de llegar, el autobús estaba superpoblado, con gente durmiendo en los pasillos, sin poder salir a estirar las piernas y respirar un poco de aire fresco sin tener que levantar a todo el mundo… menos mal que tengo facilidad para dormir).
Vientiane es bastante relajado, lo que sorprende que en un país como Laos y en una ciudad con ambiente de pequeño pueblecillo haya tantos hoteles de lujo, tiendas de vinos caros, concesionarios de coches, etc… Estuve solo un par de días por aquí, de todas formas tenia que volver en mi camino hacia el sur, ya que de primeras me dirigí al norte: a Vang Vieng y Luang Prabang.
Vang Vieng es un pequeño pueblecillo conocido entre los extranjeros por el ‘tubing’: basicamente consiste en tirarse al Mekong en un flotador gigante e irte parando en los diferentes bares que hay por las orillas, para beber, jugar al voley en el barro, tirarte por tirolina, emborracharse y conocer gente; aunque al principio tengo que reconocer que no estaba muy por la labor, ya que pensaba que aquello era mas para americanos universitarios borrachos (que un poco lo es), me lo pase increíblemente genial!!
Bueno, a parte del tubing y la fiesta no hay que desmerecer la vistas de las montañas, la laguna azul y alguna que otra cueva. Desde la laguna azul buceando podías llegar a una cueva en las montagnas bastante impresionante, el agua es azul turquesa y, aunque solo llegue a la entrada, mereció la pena (sin linterna llega un momento que no se ve absolutamente nada, y eso de nadar en la oscuridad absoluta tampoco me llama mucho!)
Tras Vang Vieng: camino a Luang Prabang, una ciudad estilo colonial francés, y centro religioso del país. Los monjes budistas, por lo visto, por regla general no trabajan y viven de la limosna que la gente les da, ver el desfile de monjes ataviados de color azafrán recorriendo las calles de la ciudad es típico de postal.
De aquí y tras pasar nuevamente por Vientiane, puse rumbo al sur, primero a Pakse, donde alquile una moto para poder visitar el “Boulaven Plateau”, una altiplanicie con plantaciones de café y te, sembrado de pequeños pueblecitos y con un montón de cascadas, en alguna de las cuales te puedes dar un bagno; y después, y ya pensando que mas relajado no se podía estar en Laos, acabe en Si Phan Don (las 4000 islas), concretamente en Don Khone (a no c
onfundir con Don Khong!.. ¡Esto de los idiomas tonales es un lío!), una pequeña isla en el Mekong con poco mas que hacer que relajarse, leer, montar en bicicleta y visitar alguna de sus cascadas.
De aquí barco y autobús después, empece el camino hacia Camboya.

























